Este fin de semana he visto "Sicko" del cineasta norteamericano Michael Moore y solo le puedo agradecer a este gran realizador que se dedique a hacer películas y documentales de éste estilo porque hacen pensar y definir criterios. Me intentaré explicar.
Es verdad que Michael Moore tiende a ser un poco panfletario, un poco populista y un poco (o muy) subjetivo. Se le nota el enfado con su país y no hace nada por esconderlo. Pero es verdad que nos enseña una realidad que por otro lado ni nos explican ni solemos conocer.
Hay momentos de la película muy panfletarios como cuando voluntarios asistenciales del 11-S van a buscar atención médica a Guantánamo (la asistencia que reclaman igual que la que dicen los militares que dan a los presos allí encerrados). O cuando los médicos cubanos les atienden momento planfetario también, a pesar que yo mismo he podido presenciar durante un viaje (de Nicaragua a Cuba) como una mujer estadounidense trasladaba a su hijo, que necesitaba un intervención difícil en la cabeza (creo que era un tumor), a un hospital cubano porque era de un gran nivel (la sanidad cubana) y mas económica (que la asistencia en EEUU), y eso que el traslado era desde California hasta Nicaragua y de ahí a Cuba.
Pero, volviendo al film, hay momentos también muy impactantes y crudos como el abandono de pacientes en medio de la calle por parte de hospitales al comprobar que no tenían seguro médico (o que se acababa el dinero del seguro) cerca de un centro asistencial benéfico. Esto también pasa en nuestro país; centros privados que te sacan del hospital cuando se acaba el dinero de tu seguro. La cuestión es que aquí tenemos una sanidad pública que en casos así absorbe mejor a los pacientes.
En el modelo de búsqueda de reducción de costes por la sanidad pública en nuestro país (y en otros países europeos) es legítima y necesaria; malgastar los recursos públicos no es una situación agradable.
Pero el modelo a seguir en reducción de costes (y mejora asistencial que significa sacar mejor rendimiento a los recursos) no se va a conseguir con la privatización total (aunque sí pueda resultar beneficiosa una competencia entre empresas públicas y privadas) sino justamente la solución está en el uso eficaz de las TIC, la telemedicina asistencial (TMA).
La telemedicina puede ayudar a sacar mas provecho de los recursos escasos, que no significa otra cosa que dar mejor asistencia a las personas sin incurrir en gastos innecesarios (y los ahorros invertirlos en parte en mejorar esa productividad asistencial).
Por ello animo a todo el mundo a ver la película de Michael Moore que aunque tenga que ver con el mundo de la sanidad (compara los modelos de EEUU, Francia, Inglaterra y , por supuesto, Canadá) no tiene que ver con la telemedicina pero hace pensar sobre el modelo de sanidad que queremos.
domingo, 16 de agosto de 2009
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